Rehabilitación con crioterapia

Desde la edad antigua se conoce que los humanos ya usaban el hielo para tratar enfermedades, su origen se remonta a las culturas egipcias y griegas, y es de esta última de donde cogemos el nombre, que significa "terapia del frío ". La función principal de la crioterapia es bajar la temperatura de nuestros tejidos corporales (músculos, nervios, vasos sanguíneos ...) con un fin curativo. Las maneras de aplicarla van desde la sencillez de poner hielo en una zona lesionada, hasta la criocirugía. En este artículo veremos cómo nos podemos beneficiar de esta técnica en las lesiones deportivas.


Para entender el porqué del uso del frío primero tenemos que entender cuáles son sus efectos fisiológicos en nuestro cuerpo. Cuando se produce el enfriamiento de una zona local lesionada, disminuye el metabolismo de los tejidos, disminuye la inflamación y también disminuye el dolor y el espasmo muscular. Como ya sabemos, la inflamación es la respuesta que tiene el organismo cuando sufre un daño, a fin de regenerar el tejido lesionado.


Después de una inflamación, viene el proceso de reparación y después el de cicatrización. La aplicación de frío es beneficiosa en el sentido de que al disminuir el metabolismo, disminuye la demanda de oxígeno de los tejidos y por lo tanto disminuye el daño por hipoxia secundaria, es decir, disminuye el daño que sufren las células cercanas a la lesión, que aunque no han sido afectadas por un traumatismo directo, lo son por la falta de oxígeno que causa la respuesta inflamatoria, acabando con su vida. Es por ello que se recomienda aplicar hielo lo antes posible en caso de lesionarnos.


 Como decíamos antes, otro de los beneficios de la crioterapia es que generalmente disminuye el dolor. Este efecto puede deberse, entre otros factores, a que el enfriamiento de los nervios sensitivos, disminuye su capacidad de conducción. También podemos atribuir esta disminución del dolor, a que se rompe la cadena de dolor-espasmo-dolor que se desarrolla en la musculatura cuando hay una lesión. Pero la crioterapia no sólo es beneficiosa cuando la lesión es reciente, también lo puede ser en la rehabilitación, ya que en producir analgesia, habrá una reducción del espasmo muscular, lo que nos permitirá conseguir una mayor amplitud de movimiento, y así poder mover cuanto antes la zona lesionada, acelerando la curación.



Las formas más comunes de aplicar crioterapia en las lesiones deportivas son las siguientes:



Bolsas de hielo: es el método más barato, la mejor forma es poner hielo picado en una bolsa de plástico (o bolsa de guisantes congelada), el tamaño y cantidad irá en función del área de la lesión, se puede aplicar directamente sobre la piel 30 minutos sin riesgo de sufrir una quemadura, eso sí, no dejarlo más de 45 minutos.



Bolsa de hielo son paquetes de vinilo que contienen un gel en su interior, la ventaja es que al no congelarse, siempre son flexibles y se adaptan mejor a la zona lesionada. Como desventaja frente al paquete de hielo, destacar que su capacidad para enfriar los tejidos es muy inferior, y hay que poner una capa de papel o tela entre la bolsa de hielo y la piel, de lo contrario corremos el riesgo de sufrir una quemadura cutánea. Resumiendo, es muy práctico, pero en caso de atención primaria después de una lesión aguda, es recomendable utilizar el paquete de hielo por su mayor capacidad de descenso de la temperatura.


Bolsas químicas desechables: producen frío al ser golpeadas, gracias una reacción química. Se adaptan bien a la zona lesionada, pero su capacidad de enfriamiento es menor a la del hielo normal. El líquido que contienen estas bolsas es altamente tóxico, en contacto con la piel puede producir una buena quemada, por lo que tendremos que tener especial cuidado que no se nos rompa el paquete. La principal ventaja de estas bolsas es que no necesitamos un congelador para mantenerlas frías, por lo que podemos llevar encima allí donde vamos.


Vaporizadores: son sprays que se pulverizan sobre la piel, produciendo de forma instantánea un efecto de enfriamiento, de corta duración y superficial. Estos vaporizadores los suelemos usar los fisioterapeutas para tratar puntos gatillo.



Compresas o telas frías: son tejidos que se mojan en agua a unos 10 grados, o en agua con hielo, para ser aplicadas sobre la piel. Van muy bien para enfriar grandes grupos musculares, como el cuádriceps, pero hay que ir las cambiando cada 4 / 5minutos porque calientan enseguida.


Inmersión en agua con hielo: se suele aplicar en las partes distales del cuerpo, muy eficaz para relajarse la musculatura después de hacer ejercicio intenso, por ejemplo después de haber corrido una maratón. En este caso, podemos sumergir las piernas en cubos grandes llenos de agua con hielo; ayudando así a la recuperación de las microroturas musculares, y aliviando la inflamación debida al gran esfuerzo físico.



Máquinas enfriadoras: estas máquinas combinan agua con otras sustancias químicas. Están provistas de una unidad de enfriamiento, por las que el líquido circula a través de unas almohadillas, que apliquem al cos.


Criomasaje: es una técnica de masaje de descarga, combinada con un agente frío. De esta técnica hablaremos en profundidad más adelante.


Precauciones a la hora de aplicar crioterapia: es importante destacar que cuando aplicamos hielo en una zona, si notamos hormigueo o sentimos que no podemos mover la zona por debajo de la aplicación, es mejor retirar el hielo, ya que podemos estar afectando a algún nervio que esté muy superficial, por ejemplo, si al aplicarnos hielo en una rodilla, notáramos falta de sensibilidad en los dedos del pie. No debe usarse directamente sobre heridas abiertas, quemaduras ni en tiempo prolongados (más de 45 minutos), nunca aplicar un pack de hielo congelado directamente sobre la piel. Las contraindicaciones más frecuentes son vasculitis, síndrome de Raynaud, arteriosclerosis, hipersensibilidad al frío, problemas cardíacos o enfermedades vasculares graves, lesiones dermatológicas, afecciones reumatoides, enfermedades renales o viscerales.


 


Finalmente hablaremos del criomasaje, ya que es un método muy efectivo, económico, y que podemos aplicar a nosotros mismos. Hay dos tipos de criomasaje, el tradicional que se hace con hielo, y el criomassatge en seco donde se usa una herramienta llamada Cool Roller.





La ventaja de este último ante el hielo es que ofrece mejor rango de maniobra, y no se deshace, por tanto hace el masaje más agradable y no acabamos mojados. El criomasaje usa principalmente como tratamiento de recuperación de los tejidos después de realizar actividades intensas, pero también es muy efectivo en la rehabilitación de lesiones.


Los objetivos de esta técnica van desde conseguir un efecto analgésico relajante, favorecer la circulación sanguínea y linfática (facilitando la absorción de exudados y eliminación de los detritus de las células muertas), y disminuir la tensión de la musculatura. Es una técnica muy efectiva para que al usar los efectos del frío se produce una analgesia en la zona, rompiendo el círculo dolor-espasmo-dolor que nos facilita el poder ir a más profundidad (llegar a capas de tejidos más profundos), que junto con la estimulación de los mecanorreceptores al realizar el masaje, provoca una relajación de la musculatura ejerciendo un efecto descontracturante. El frío también nos ayudará a evitar la inflamación local que suele acompañar el tratamiento del masaje terapéutico.



Recomendamos encarecidamente realizar antes de que transcurran dos horas después del entrenamiento, ya que la función del criomasaje es drenar los residuos celulares tras la realización de un esfuerzo, y evitar / reducir los espasmos musculares. El tiempo de duración puede variar de los 10 hasta los 30 minutos según la zona a tratar. Cómo se realiza esta técnica? Se trata de usar el hielo o Cool Roller frotándose en la piel con un movimiento repetitivo de carácter enérgico en forma longitudinal a la dirección de las fibras musculares. Otra de las ventajas del criomasaje con Cool Roller es que se puede trabajar a nivel de fascias, musculatura profunda, ligamentos y tendones según la técnica que se aplique. Como veis el frío es un gran aliado para afrontar lesiones y rehabilitaciones, es económico y fácil de conseguir, así que siga entrenando y disfrutando del entrenamiento.

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