Los factores de riesgo de los ligamentos

Los ligamentos mantienen unidas las vértebras individuales y garantizan la estabilidad de la columna vertebral. Al mismo tiempo también garantizan cierta movilidad. Un ligamento longitudinal anterior y otro posterior respectivamente recorren toda la columna vertebral. El ligamento longitudinal anterior se une a los cuerpos vertebrales y mantiene la tensión entre ellos.El ligamento longitudinal posterior se une a los discos vertebrales. E


Dado que la tensión de estos ligamentos depende de la altura del disco intervertebral, una diminución de la altura del espacio intervertebral conlleva una relajación del ligamento cervical posterior. Esta alteración desestabiliza rápidamente a otros segmentos.Los arcos cervicales están unidos entre sí por los ligamentos amarillos (del latín ligamenta flava). Junto con la musculatura de la espalda previenen el “volcado” de la columna vertebral. El ligamento interespinal (del latín ligamentum interspinale) entre las apófisis espinosas estabiliza el movimiento de inclinación.


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FACTORES DE RIESGO O TIPOLOGÍA.

La edad: Estas lesiones son más frecuentes entre la segunda y la tercera década de vida. La edad promedio en no deportistas es de 37,5 años por 25,5 en practicantes de algún tipo de deporte.


El sexo: Predominan en varones en una proporción 2/ 1 respecto a las mujeres. Aunque existe un mayor riesgo potencial en las féminas, la influencia de actividad deportiva es mayor entre la población masculina. A medida que aumenta el índice de población deportiva femenina, las cifras se van equiparando.


La actividad deportiva: Las estadísticas publicadas por las compañias aseguradoras conceden mayor índice de inestabilidades a deportes como el rugby, el esqui y deportes de contacto con balón como el fútbol y baloncesto.Los accidentes de tráfico: provocan lesiones de imprevisible gravedad.Potencialmente el dolor se origina en las estructuras anatómicas que constituyen la columna lumbar y lumbosacra (Tabla 1):1. Vértebras: su parte más sensible es el periostio. Cuando existe una fractura y el periostio está comprometido, el dolor aparece al examen físico muy bien precisado y localizado. En cambio, el tejido óseo e intramedular dan una información menos precisa del dolor, probablemente a través de fibras autonómicas que acompañan a la red vascular. Tumores intraóseos pueden ser asintomáticos o dar una sintomatología imprecisa, pero cuando irrumpen a la cortical se hacen claramente sintomáticos.


2. Articulaciones: la articulación intervertebral produce dolor sólo cuando existe una sobrecargamecánica que se transmite a las estructuras vecinas. El disco mismo no duele, pero un disco alterado tiene menor capacidad para absorber las fuerzas mecánicas ejercidas sobre él. Las articulaciones interapofisiarias posteriores formadas por las facetas articulares posteriores de dos vértebras contiguas, una superior y una inferior, constituyen una articulación sinovial diartrodial. Como tales, pueden causar dolor por inflamación de origen mecánico -por sobrecarga o hiperpresión sobre dichas articulaciones, o mal alineamiento de ellas (dismetrías que hacen alterar el paralelismo de las facetas articulares)-o debido a una alteración discal, con la consiguiente sobrecarga de estas articulaciones. La hiperlordosis, posturas viciosas y artrosis de las facetasarticulares producen dolor por el mismo mecanismo.


3. Ligamentos: la presión sobre el ligamento común posterior produce dolor, lo que ocurre cuando existe una degeneración discal o cuando el núcleo pulposo abomba hacia atrás. El ligamento amarillo y los ligamentos interespinosos no son sensibles.


4. Raíces nerviosas: conforman el plexo lumbar y lumbosacro (nervio ciático L4-L5-S1-S2-S3). Su compresión puede provocar dolor intenso, cuadro denominado lumbociática. El simple contacto con la raíz puede producir dolor y con mayor razón si hay tracción, estiramiento (signo de Lasègue) o aumento de la compresión del nervio. El dolor se irradia siguiendo la distribución del nervio correspondiente (signos irritativos de la raíz) o aparecen parestesias. Cuando la compresión es mayor o permanente, se altera la función, provocando síntomas deficitarios, hipo o arreflexia y paresias.


5. Músculos y fascias: son capaces de provocar dolor sordo e intenso. La distensión de las fascias musculares y aponeuróticas provocan dolor especialmente en la columna lumbar (fasciatoracolumbar). El dolor de las articulaciones vertebrales y de los ligamentos lumbosacros origina un espasmo reflejo de los músculos posteriores de la columna vertebral, contractura muscular dolorosa por sí y porque causa sobrecarga por hiperpresión de las articulaciones vertebrales, favoreciendo la perpetuación del dolor.




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