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Las lesiones de los corredores: la fascitis plantar

Correr aporta unos beneficios innegables, tanto físicos como psicológicos y emocionales. Pero su cara oculta esconde sorpresas no precisamente agradables, que nos pueden apartar de la actividad durante unos días, semanas o incluso meses. Son las lesiones propiciadas por sobrecargas, esfuerzos desproporcionados e impactos, inevitables estos últimos por la naturaleza misma de este deporte. He aquí una primera muestra de lesiones frecuentes y sus métodos de recuperación.


Dicen que un piojo podría viajar de Marsella en Algeciras en tan sólo 12 horas, en caso de que pudiera ir saltando de la cabeza de un corredor a otro. Es así. Quizás el ejemplo no tiene glamour, y puede que la distancia y / o tiempo no estén bien calculados, pero es innegable, que resulta de lo más común cruzarte con runners a cualquier hora del día o de la noche, por los calles de cualquier ciudad o pueblo remoto.


Y cada vez son más los que disfrutan de los beneficios de la práctica de este deporte: mejora el sistema cardiovascular, mejora el rendimiento del sistema inmunológico, fortalece las extremidades inferiores, y por si fuera poco, ayuda al cerebro a liberar endorfinas, estas sustancias peptídicas que, nos abren el apetito, combaten ladepresión, aumentan el deseo sexual ... Resumiendo: nos hacen estar on fire.


Sin embargo, el running también aumenta el riesgo de sufrir lesiones. No hay que olvidar que es un deporte de impacto (cuando uno de los dos pies, o los dos pies no están en contacto con el suelo). La intensidad del impacto puede ser menor o mayor en función de la velocidad, el terreno sobre el que corremos y el calzado que llevamos.


La fuerza del impacto que se produce cuando el pie entra en contacto con el suelo, se transmite por el cuerpo a través del hueso, el músculo, y los tejidos en general. El ejercicio de impacto es beneficioso, ya que puede ayudar a prevenir la osteoporosis estimulando la creación de masa ósea, así como mejorar la fuerza y ​​la sinergia muscular (coordinación de los grupos musculares para efectuar un movimiento).


Sin embargo, no todo es positivo: el impacto es un causante de estrés en las articulaciones y facilita la aparición de lesiones. No es el caso de otros deportes, como el ciclismo, que al no tener impacto sobre las articulaciones, reduce las posibilidades de lesión. Correr engancha, por eso nos interesa conocer qué acciones pueden ayudarnos a prevenir lesiones y, en caso de sufrir una, saber qué está pasando y cómo podemos actuar para su rehabilitación lo antes posible y volver a nuestra rutina de entrenamiento.


En general, muchos corredores no dan suficiente importancia a los aspectos básicos para prevenir lesionarse, como calentar antes de correr, estirar después y mantenerse hidratado. Estas son algunas de las lesiones más comunes del runner y los tratamientos necesarios para una buena recuperación.


Fascitis plantar


La fascia, o aponeurosis plantar, es un tejido grueso con forma triangular que se encuentra en la planta del pie; su vértice se localiza en el talón y se expande hacia delante hasta después de los metatarsianos, creando el arco del pie. Entre la fascia plantar y la piel del pie encontramos una capa de grasa encargada de absorber los impactos producidos al caminar, saltar, etc.


La fascitis plantar es la inflamación de este tejido, bien sea por una sobrecarga, un mal alineamiento de la biomecánica del pie, correr sobre superficies irregulares o cuesta abajo, aumentar repentinamente de peso, utilizar calzado inadecuado, aumento de la actividad física , etc. Los síntomas más comunes son dolor y rigidez en la planta del pie, especialmente en la parte inferior del talón. Es muy característico de esta lesión el dolor por la mañana al levantarse de la cama, y ​​durante la actividad deportiva.


Para mejorar sus síntomas es recomendable hacer estiramientos del pie y la pierna. Un fácil y potente es poner la punta del pie en el extremo de un escalón y bajar lentamente el talón hacia el suelo sin doblar la rodilla. También es aconsejable aplicar hielo al menos dos veces al día de 10 a 15 minutos, y si puede ser, realizando simultáneamente un ligero masaje con hielo u objeto frío. Hay una herramienta llamada Cool Roller que es perfecta para esta tarea, combina el frío con el automasaje de la fascia. Otro factor a tener en cuenta es el uso de calzado con buena amortiguación.


Un tratamiento que da muy buenos resultados para la fascitis plantar son las ondas de choque. Se trata de una máquina que realiza ondas de sonido de gran intensidad; es decir, aplica unas vibraciones sobre el cuerpo que recorren los tejidos, ejerciendo microtraumatismos que estimulan la autorregeneración celular. La combinación de esta máquina con el trabajo manual del fisioterapeuta consigue un alivio significativo del dolor, restaurando la funcionalidad.


Como prevenir esta lesión? Manteniendo una buena flexibilidad de la cadena muscular posterior y utilizando el calzado adecuado.