¿Por qué tenemos dolor en la rodilla?

La rodilla es la articulación más importante en la extremidad inferior, ya que absorbe las fuerzas ascendentes y descendentes. Desde el centro de fisioterapia de referencia en Sant Cugat, Mans de Sant queremos explicar cómo funciona la rodilla y qué produce el dolor. También podemos hacer tratamientos a domicilio.


Combina una considerable movilidad y fuerza con la estabilidad necesaria para bloquearse en posición derecha. En sí es una articulación inestable, depende de la cápsula, ligamentos y músculos circundantes. La mayoría de las patologías de la rodilla no provienen de la propia articulación, sino que el origen casi siempre estará al pie, tobillo y coxofemoral junto con el ilíaco. Es víctima de alteraciones en las cadenas musculares (var, valgo, flexum y recurvatum de rodilla) y de las desigualdades de los miembros inferiores.


Esto no quiere decir que las estructuras de la rodilla no estén afectadas, sino que el problema no comenzó en esta articulación. Por ejemplo, una persona con un var de rodilla (rodillas en paréntesis) tendrá más tensiones en la zona interna de la rodilla, y un exceso de movilidad de compensación en la zona externa. La movilidad se ve cualitativamente modificada. Las lesiones meniscales serán mucho más numerosas. En otro porcentaje menor (que no menos importante) se encuentran las lesiones traumáticas.


La rodilla también se ve afectada por causas reumáticas metabólicas e infecciosas. Los síntomas que capitalizan en la rodilla son la inestabilidad, el dolor, la limitación funcional y la hinchazón articular. Todos ellos variarán dependiendo de la patología y las estructuras que estén afectadas, y del estado agudo o crónico de esta.






Localización del dolor


En la parte delantera de la rodilla el dolor puede, más comúnmente, fue a causa de un dolor rotuliano, tendinitis o bursitis; así como también una lesión de los ligamentos cruzados, tanto anterior como posterior. Los trastornos de la articulación femororrotuliana habitualmente producen un dolor sordo y profundo, localizado en la cara anterior de la rodilla, por detrás de la rótula. A veces irradia el hueco poplíteo. Se intensifica al subir o bajar escaleras o al estar sentado mucho tiempo. Junto con el dolor puede aparecer sensación de fallo articular, bloqueo e hinchazón.


Las tendinitis en esta área pueden ser supra o infrarrotulianas. La gran mayoría afectan a la inserción del tendón en el polo inferior de la rótula. Suele afectar a deportistas implicados en saltos. Aparece como un dolor muy localizado sobre el tendón y que aumenta con el ejercicio, subir escaleras y después de estar sentado mucho rato.


La bursitis prerrotuliana es la inflamación de una bolsa de líquido que se encuentra entre el hueso y la piel. Cuando está inflamada hincha y forma una prominencia sobre la rodilla en forma de huevo, además de provocar dolor local.



En la parte trasera de la rodilla el dolor puede ser debido a una tendinitis de los isquiotibiales o también una bursitis poplítea. Son dolores menos comunes que los anteriores. Tendrán las mismas características de dolor, variando la zona.



El dolor en el lado interno de la rodilla puede ser por muy diversas causas, entre ellas están en el menisco interno, el ligamento lateral interno, ligamento coronario interno, tendinitis de la pata de ganso, e incluso habría que descartar patología lumbar, de cadera y visceral, ya que es una zona habitual de dolores referidos.



Los ligamentos de la rodilla pueden sufrir desde una distensión, pasando por esguinces, hasta la rotura. Son lesiones muy conocidas en el medio deportivo, pero los no deportistas las sufren con asiduidad. El dolor variará dependiendo de la gravedad de la lesión.



Los meniscos son muy conocidos en el ámbito deportivo por sus lesiones. Su incidencia es mayor en la población deportiva que a la sedentaria y su origen habitual son traumatismos, aunque existe un tipo de rotura meniscal debida a degeneración. Con el paso de los años los meniscos pierden hidratación, lo que hace que disminuya su elasticidad y se vuelven quebradizos, con lo que pueden romperse con simples gestos de torsión y no con verdaderos traumatismos. El dolor suele ser difuso periarticular, cuando se concreta, su localización suele ser en la interlínea articular o posterolateral. Aparte del dolor se presentará derrame, bloqueos y chasquidos.



Otra patología de la zona interna es la tendinitis de la pata de ganso, que no es más que la inflamación de la inserción de los tendones.

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