Un clásico del fin de las vacaciones es plantearse regresar al gimnasio o retomar actividades deportivas tras el descanso veraniego. No es sorprendente que enero sea uno de los meses con mayor afluencia en estos lugares.
Para ayudar en este proceso, los fisioterapeutas propone varios consejos esenciales para volver a entrenar tras un periodo prolongado de inactividad.
El primero destaca que hacer ejercicio físico es una excelente manera de cuidarse, siempre y cuando se actúe con precaución.
Es fundamental ser prudente al reiniciar el entrenamiento en el gimnasio tras un tiempo de descanso, especialmente si hemos disfrutado plenamente de las vacaciones navideñas.
Esto se debe a que la pausa puede haber disminuido nuestra forma física, lo que significa que, aunque mantengamos el mismo entusiasmo por volver a las rutinas, probablemente ya no estemos al nivel anterior. En estas condiciones, un retorno demasiado intenso podría aumentar el riesgo de lesiones y tener consecuencias negativas.
Aspectos clave para retomar el gimnasio
- Comienza con ejercicios que antes requerían menos esfuerzo: Si antes de las vacaciones solías realizar diversas actividades en el gimnasio y tolerabas mejor sesiones de yoga o pilates sin sentir agotamiento, es recomendable iniciar con estas. Una vez vayas ganando confianza, podrías incorporar otros ejercicios acordes a tu nivel de intensidad.
- Prioriza las actividades que disfrutas: Muchas veces hacemos ejercicio por obligación, como levantar pesas ciertos días, sin realmente disfrutarlo. En cambio, si tienes preferencias como nadar, es mejor empezar por eso. Elegir algo que te entusiasme facilitará el proceso y hará más ameno el reencuentro con tu condición física.
- Busca orientación profesional: Los entrenadores en centros deportivos suelen estar disponibles para brindarte asesoramiento sobre cómo empezar. Solicitar su ayuda puede marcar la diferencia y guiarte apropiadamente en el retorno al ejercicio.
¿Cómo intervienen los fisioterapeutas durante esta etapa?
Una especialista señala que los periodos sin actividad física frecuentemente generan dolores musculares. Por ello, cualquier molestia debería ser consultada con un profesional sanitario antes de asumir que se trata de algo normal.
Cuando experimentas dolor muscular posterior al ejercicio, conocido como “DOMS”, la intensidad del dolor es crucial. Si las molestias son excesivas, puede ser indicio de que te has exigido más de lo recomendado. Esto varía según la persona; mientras unas pueden desarrollar agujetas con poco esfuerzo, otras son menos propensas.
Si llegas al punto en que bajar escaleras resulta incómodo o incluso doloroso, es hora de moderar la intensidad o revisar tu rutina. De igual modo, si el ejercicio afecta tu descanso nocturno, esto podría ser señal de que no toleraste bien la carga física y necesitas ajustes en tus entrenamientos.
Por último, descansar lo suficiente es tan esencial como la actividad física en sí misma cuando inicias un nuevo ciclo de ejercicio. Asegurarte de tener una adecuada recuperación será clave para progresar sin riesgos innecesarios.