Nunca es tarde para empezar a realizar actividad física, y que hacer algo es mejor que nada. En este sentido, las personas que han llevado una vida más sedentaria deben empezar de manera suave e ir aumentado la cantidad de ejercicio de manera gradual, ajustando el esfuerzo en función de su forma física.
Así, aunque la actividad debe ser pautada de manera individual por el fisioterapeuta siempre que haya patologías, en función de las condiciones de cada persona, como media es aconsejable:
- Actividad aeróbica de intensidad moderada. entre 30-45 minutos diarios.
- Actividad aeróbica de intensidad vigorosa, entre 15-30 minutos diarios.
- Actividades de fortalecimiento muscular que impliquen a todos los grupos, dos días a la semana.
- Actividades físicas variadas, centradas en equilibrio y fuerza, que ayudarán a alcanzar los objetivos generales de actividad física. Al menos, tres días a la semana.
Alternativas al sofá
En paralelo, hay que huir del sedentarismo. Pasar mucho tiempo sentado resulta perjudicial para la salud y hay que moverse con regularidad.
Para favorecer que los mayores eviten el sedentarismo, los fisioterapeutas destacan la importancia de que cada persona identifique actividades que le diviertan y ofrecen otras recomendaciones cotidianas:
- Levantarse y moverse durante las pausas de los anuncios de televisión.
- Ponerse de pie o caminar mientras se habla por teléfono.
- Utilizar las escaleras en la medida de lo posible.
- Practicar aficiones activas, como la jardinería.
- Participar en actividades comunitarias, como clases de baile o grupos de senderismo.
- Realizar la mayoría de las tareas domésticas.
Prevención de caídas
Las caídas son una de las principales causas de lesiones entre las personas mayores, y a menudo tienen consecuencias graves, como fracturas, pérdida de autonomía o peores incluso: son la segunda causa de muerte por lesiones involuntarias en todo el mundo, según datos de la OMS.
Las personas adultas mayores de 60 años son las que corren mayor riesgo de sufrir caídas mortales, y saber cómo prevenirlas resulta fundamental en esa etapa de la vida.
La Fisioterapia ofrece ayuda a estas personas, a través de ejercicios individualizados, para mejorar la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Los ejercicios deben ser exigentes, pero seguros, y avanzar de manera progresiva, y pueden incluir:
- Ejercicios de sentarse y ponerse de pie.
- Sentadillas.
- Alcanzar objetos estando de pie.
- Caminar a distintas velocidades, en distintos entornos y pisar en distintas direcciones.
- Levantarse del suelo.