En Mans de Sant, tu centro de fisioterapia en Sant Cugat, tratamos cada semana a muchos pacientes que llegan con dolor en la cara externa del codo, especialmente después de jugar a tenis o practicar deportes de raqueta. Esta lesión, conocida como codo de tenista o epicondilitis lateral, es una de las consultas más frecuentes entre deportistas amateurs.
Aunque su nombre sugiere que solo afecta a jugadores profesionales, en realidad aparece sobre todo en personas que están empezando o que practican de manera recreativa. Por eso es tan importante prevenir, detectar a tiempo y corregir hábitos para evitar que el dolor se cronifique.
¿Por qué aparece el codo de tenista? Causas más habituales
Como fisioterapeutas especializados, vemos que la epicondilitis suele desarrollarse por una combinación de mala técnica, sobrecarga muscular y material deportivo inadecuado. Estas son las causas principales:
1. Técnica de agarre y golpeo incorrecta
Es la causa más frecuente. En los golpes de revés, los jugadores noveles suelen mantener la muñeca demasiado flexionada o realizar un agarre excesivamente fuerte de la empuñadura.
Esto provoca un estrés innecesario en los músculos extensores del antebrazo y sobrecarga el tendón en la zona del epicóndilo.
2. Falta de fuerza en la musculatura del brazo
Muchos jugadores amateur intentan aguantar partidos de dos o tres horas sin tener una preparación física adecuada.
Cuando la musculatura del antebrazo se fatiga, el tendón soporta más carga de la debida, aumentando el riesgo de lesión.
3. Raqueta o grip mal elegidos
Usar una empuñadura demasiado grande o pequeña para tu mano puede generar tensiones innecesarias en codo y antebrazo. También influye el peso y el balance de la raqueta.
Cómo prevenir el codo de tenista: recomendaciones de nuestros fisioterapeutas
En Mans de Sant trabajamos siempre desde la prevención. Estas son nuestras pautas para reducir molestias y mejorar el rendimiento en pista:
1. Mejorar la técnica de golpeo y agarre
Contar con un buen entrenador es clave para aprender una técnica correcta y evitar sobrecargas.
Si ya aparece dolor en el codo, un cambio de técnica —como realizar el revés a dos manos— puede disminuir significativamente las molestias.
2. Elegir la raqueta adecuada
Te recomendamos asesorarte por profesionales para escoger una raqueta con peso, balance y grosor del grip adecuados a tus características físicas.
3. Trabajo de fuerza del miembro superior
No basta con fortalecer el antebrazo; es necesario trabajar espalda, hombro y brazo.
Los ejercicios con gomas o mancuernas ayudan a distribuir mejor las cargas durante el juego.
4. Preparación física general
El tenis es un deporte muy exigente: velocidad, cambios de dirección, impactos repetidos…
Entrenar piernas y tronco es tan importante como fortalecer el brazo de la raqueta.
5. Progresión del entrenamiento
Si estás empezando, aumenta la duración e intensidad poco a poco.
El cuerpo necesita adaptarse gradualmente para reducir el riesgo de lesión.
6. Calentamiento específico
Un buen calentamiento es tu mejor aliado: movilizaciones articulares, gomas, ejercicios suaves con la raqueta…
Dedicar solo 5–10 minutos puede marcar una gran diferencia.
7. “Entrenamiento invisible”: descanso e hidratación
Dormir bien, hidratarse, alimentarse correctamente y respetar los descansos entre sesiones es fundamental para evitar sobrecargas.
8. Consultar al fisioterapeuta ante los primeros síntomas
En Mans de Sant recomendamos acudir al fisioterapeuta tan pronto como aparezcan las primeras molestias.
Una valoración y tratamiento precoz evita que la lesión avance, acelera la recuperación y reduce el riesgo de cronificación.
¿Tienes dolor en el codo? En Mans de Sant podemos ayudarte
Si notas molestias al coger objetos, dolor al levantar el brazo o sensibilidad en la parte externa del codo, es importante no esperar.
En nuestro centro de fisioterapia en Sant Cugat realizamos:
- Valoración completa del brazo, muñeca y postura
- Tratamientos personalizados con terapia manual, EPI, neuromodulación, ejercicio terapéutico…
- Plan de prevención y pautas para volver a jugar sin riesgo